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El Brinco del Diablo

Cerro el Brinco del Diablo

Abasolo está situado en la falda Norte de la llamada Sierra de Huanímaro, al pie de un elevado promontorio conocido originalmente como El cerro de los tres picachos, debido a que su elevación, parece partirse en tres partes, que emergen por el lado Norte de la Sierra de Huanímaro.

A ese lugar, desde hace muchísimos años, la gente se ha acostumbrado a subir de paseo, a un pequeño valle que está detrás de los picachos, siendo la fecha en que se celebra este paseo la del 14 de septiembre, misma que les sirve de antecedente al inicio de los festejos patrios.

En ese día, 13 de septiembre; varios vecinos del lugar arreando a sus burros cargados de maderos, van rumbo al cerro a fin de armar los techos de los espacios que ocuparían con sus familias al día siguiente. De repente, observan extrañados como en la parte alta del cerro, se forman y arremolinan gruesas nubes, qué sin punto de transición, empiezan a soltar un torrente de agua acompañada de un fuerte viento que no los deja avanzar, cubriéndose todo el horizonte de una gran obscuridad, interrumpida de cuando en cuando por los relámpagos que iluminaban la escena de manera repentina.

Es gracias a estos relámpagos, que pudieron ver como de manera increíble, un hombre vestido de negro, saltaba tranquilamente de un picacho al otro, observando que a cada salto, los relámpagos y la lluvia arreciaban, por lo que; con un gran miedo corren despavoridos de regreso al pueblo, dirigiéndose a la parroquia, para informar al Sr. Cura lo que estaba pasando.

El Sr. Cura, que cuentan acababa de llegar al poblado y que según algunas versiones se llamaba Don Efrén Urincho, los escucha con atención y creyendo que se habían espantado por lo repentino de la tormenta, los manda a sus casas y les pide que en caso de que continúe lo que ven, vengan al día siguiente por la mañana para buscar que hacer.

Los vecinos después de escuchar al Sr. Cura, corren de regreso a sus casas, más como la tormenta no cedía y los relámpagos arreciaban haciendo visible al hombre de negro que saltaba tranquilamente de un picacho al otro, llenos de terror; apenas amanece vuelven con el párroco a quien le piden ayuda. El párroco que también había visto el extraño fenómeno, pregunta que es lo que puede hacerse y después de varias sugerencias, alguien opina: “que se hagan dos cruces y se pongan en cada punto de donde salta el hombre” y siendo aprobada por todos esta sugerencia, corren algunos vecinos a buscar unos maderos con que hacer las cruces, mismas que arman en el atrio de la iglesia, para después de ser bendecidas por el párroco, sale éste al frente de la población rumbo a los picachos en donde saltaba el hombre de negro.

La distancia entre el pueblo y los picachos era muy corta y sin embargo, por la fuerza del viento y la tormenta que no cedía, el avance se hacía muy lento, hasta que después de muchos esfuerzos llegan al primer picacho, en donde el Sr. Cura, después de bendecir el lugar, ordena hacer un agujero para poner en él la primera cruz. Conforme iban avanzando en la perforación del agujero, parecía que se irritaba más la naturaleza, ya que: nubes, agua y rayos, formaban un concierto dantesco que tenía aterrorizados a todos y solo por la fuerza de voluntad del párroco, continuaban escarbando. Al terminarse de hacer el agujero, el párroco dice unas oraciones y le echa agua bendita tanto al agujero como  la cruz, colocando  ésta a continuación en su agujero, para de allí continuar hacia el otro picacho en donde al llegar, realizan la misma operación, con la diferencia que al colocarse la segunda cruz en el agujero, se escucha un grito infrahumano que parece salir de la barranca, para a continuación, soltarse un temblor en los dos picachos, que originó que varias rocas grandes se desprendieran y fueran a caer en la base de los picachos (a orillas del pueblo).

Estos fenómenos no naturales, hicieron que a todos se les pusieran los pelos de punta, que se transforma en admiración al contemplar como: la tormenta, las nubes, los relámpagos y el hombre de negro, desaparecían después de colocada la segunda cruz, dejando en el cielo un hermoso sol, que iluminaba y calentaba a todos los que se encontraban en el picacho.

El Sr. Cura, admirado como todos los demás por el prodigio que acababan de ver, les pide que le acompañen a dar gracias a Dios, regresando a la primera cruz en donde sobre una roca celebra la santa misa en acción de gracias, repitiéndose este acto cada 14 de septiembre, para después regarse a comer en ese lugar.

Muchos de los que acompañaron al Sr. Cura  a poner las dos cruces, observan la gran distancia que existe entre los dos picachos y la profundidad de la barranca que se forma entre ambos, por lo que murmurando bajo, pero aun con el temor en sus semblantes, decían: “en verdad eso que saltaba de un picacho al otro debe ser el diablo, ya que ningún ser humano puede hacerlo”, idea que se quedó grabada en todos, razón por la cual desde esa fecha fueron bautizados los picachos como “El Brinco del Diablo”

Los símbolos que le dan fuerza y permanencia a esta leyenda, que no solamente se sostiene en el recuerdo, sino que le dan por el contrario actualidad, son los siguientes:

A.-La existencia de las dos cruces, que desde aquella época se elevan en la punta de cada picacho.

B.-La celebración de la romería o paseo del 14 de septiembre, que a pesar de varios intentos de cambiarlo o desaparecerlo, sigue realizándose, de la misma forma en que se inició.

C.-Las enormes rocas que al desprenderse de los dos picachos por el temblor que se originó, rodaron por la ladera y fueron a parar a la orilla de la población.

D.-La enorme voluntad que para la realización de esta romería, han puesto algunas personas, que durante todo el año van preparando el evento a fin de no dejar morir esta tradición del 14 de Septiembre, siendo uno de los organizadores (ya fallecido) el Sr. J. Guadalupe Núñez Abundes alias La Chinaca, por lo que aun en la actualidad, es una de las más importantes tradiciones (convertidas en leyenda), que en medio de su fantasía o realidad, disfruta cada año el pueblo de Abasolo y sus alrededores.

Por último, debe agregarse que el pasado 28 de Julio del 2013, cayó cerca de media noche, una tromba en la serranía del Brinco del Diablo, tromba que se dejó venir por la barranca de ese nombre, para entrando al arroyo, recorrerlo con una fuerza y velocidad increíble, al grado de que entre 3 y 3:30 Hs. A.M., la furia de la tromba fue tal, que al no caber en el arroyo, buscó salida y al encontrarla en una casa que salía a la calle 5 de Mayo, la atravesó con una furia increíble, llevándose con ella, a una joven mujer que al ser empujada al arroyo de la calle, se convirtió en la víctima de la tromba, que después de fallecida la joven mujer, ésta disminuyó su fuerza destructiva.

Será reminiscencia de La Leyenda del Brinco del Diablo o será una fuerza distinta que bajó de la montaña; el caso es que los fenómenos extraños siguen repitiéndose en Abasolo, mismos que la gente actualiza con cierto temor.