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La Generala

Nuestra Sra. de la Luz

Realmente Genovevo de la “O” tenía la confianza de tomar la plaza de Cuitzeo de Abasolo, basado en el ataque sorpresivo que haría al frente de su gente “indios purépechas aguerridos” que al escuchar su voz de mando, se lanzan en tropel, corriendo y galopando rápidamente por las distintas calles del pueblo, a fin de tomarlo junto con su plaza principal, a la que llegan por todos lados.

La gente al darse cuenta de que los atacaban, buscó refugio en sus casas, no pudiendo algunos refugiarse de esta forma, debido a que el camino a sus casas estaba copado por los invasores, por lo que corrieron a refugiarse a la parroquia, en donde subieron rápidamente hasta el campanario y asomarse a ver a los hombres que atacaban el pueblo y viéndolos cerca, empezaron a dispararles. Los atacantes que no esperaban ser recibidos a balazos, empezaron a contestar el fuego y al cabo de unos minutos, los defensores que estaban en la parroquia se dan cuenta de que el parque se les acababa, por lo que creyeron firmemente que su fin había llegado; más, sin saber cómo, ven que de repente una mujer les empieza a dar armas cargadas, con las que continúan tirándole a los invasores a los que les causaron varias muertes. Al ver que su gente moría sin causar bajas a los contrarios, se da la orden de retirada, con tal prisa, que dejaron tendidos en el suelo a los hombres que los defensores habían matado.

Al huir los atacantes, los defensores voltean muy contentos a agradecer a la mujer que les había ayudado con las armas, pero por más que la buscaron no la pudieron encontrar, por lo que extrañados se van a sus casas en donde platican lo sucedido. Al día siguiente uno de los hombres asistió a la celebración de la misa, y cuando estaba rezando, ve a la Virgen Santísima de la Luz que lo miraba desde el altar mayor en donde estaba colocada y cuál no sería su sorpresa, al ver que el rostro de la Virgen era el mismo que el de la mujer que les había ayudado facilitándoles las armas. Sorprendido gratamente por este descubrimiento, sale corriendo en busca de sus compañeros, a los que les comenta sobre su descubrimiento; regresando todos juntos a ver a la virgen, que pareciera que les sonreía desde el altar y comprobando que era verdad lo que su compañero decía, pasan a comunicarlo al Sr. Cura quien después de escucharlos y contemplar como lo había hecho ya, a los muertos que habían dejado tirados los bandidos, llama a una reunión de la gente a quienes les platica sobre el milagro y les pregunta que sería bueno hacer en agradecimiento, por lo que después de varias opiniones, se aceptó regalarle una Banda emblemática bordada en oro a la Virgen Santísima de la Luz y nombrarla a partir de esa fecha como “La Generala”.

Esta Leyenda la relacionan con la entrada a Cuitzeo de Abasolo, del guerrillero Genovevo de la “O”, por los años 1913-a-1914, fechas en que se señala la presencia de este guerrillero por esta región; así como también algunas otras crónicas, señalan que este suceso le aconteció al General J. Inés Chávez García, en uno de los recorridos que hizo por esta región; situando la fecha de este incidente, en el año de 1917, fecha última en que se  ve a este guerrillero por este lugar, pues cuentan que cuando se le preguntaba ¿Porqué ya no entras a Cuitzeo de Abasolo?, contestaba muy serio. A ese lugar no vuelvo, ¿Qué no sabes que allí, hasta las viejas son valientes?

Verdad o mentira; ya fuera en 1913-1914 o en el año de 1917, lo cierto es que de esta leyenda existen como testimonio de que algo pasó favorable al pueblo en alguna de esas dos fechas “La fotografía de los guerrilleros muertos por los defensores de Cuitzeo de Abasolo y la Banda Emblemática que aun cruza el pecho de la Santísima Virgen de la Luz”.